Crónicas escritas desde el Cilindro mágico de Avellaneda. Más precisamente desde la popular local, detrás del arco donde le vi hacer un gol con el pecho a un tal Diego Milito, otro en contra a Ramiro Funes Mori que valió un campeonato y atajar un penal a Agustín Pelletieri

lunes, 19 de diciembre de 2016

Ensalada Rusa

Cuando parecía estar totalmente desterrado, el Racing pre Milito volvió. Otro Técnico que se retira antes de lo esperado. Sólo seis meses de trabajo que, encadenado con el "proceso Sava", dan como resultado un derrotero que tiene más que ver con el Racing de antaño que con el positivismo pregonado desde 2014.

Ricardo Zielinski dejó de ser el Técnico de Racing. Renunció (lo renunciaron) luego de caer 1 a 0 ante Unión en lo que fue la tercera derrota al hilo. Si bien el Ruso no eligió los refuerzos para este semestre ni realizó pretemporada, lo demostrado por su Racing (?) en la temporada fue un desastre por demás flojo. En eso estamos todos de acuerdo. De andar irregular en el torneo local y con una temprana eliminación de la Copa Argentina, sólo el triunfo contundente en el clásico apareció como un espejismo del Racing que se pretendía ver.

Lo cierto es que Zielinski nunca encontró el equipo, los famosos 11 de memoria (aunque jugaran casi siempre los mismos). Es cierto, Racing tiene un plantel corto y con olor a varios ciclos cumplidos, sumado al bajo rendimiento de unos cuantos. Pero desde el rincón del DT (?) solo se pudo ver planteos mezquinos, cambios inentendibles y poca muñeca (?) para torcer la situación. Todo lo contrario a lo demostrado por el Ruso en Belgrano. 

La ensalada rusa nos dejó con gusto a poco. Nunca le encontró la vuelta y murió con la suya. Los refuerzos (Candia, Guisao, Ortiz) casi ni jugaron mientras se mantuvo en cancha a otros que dieron lástima que claramente están bajos (Aued, Sánchez, Insúa, Víttor). El resultado es lógico: Racing le ganó a los rivales más flojos en un torneo con muchos equipos flojos y perdió o empató con los superiores. 

Empieza la conocida catarata de nombres: Coudet, Costas, la vuelta de Cocca, Gabriel Milito (?). Esta Comisión Directiva, floja en la elección de Técnicos y refuerzos, debe resolver ambos temas en tiempo récord. La puntería en los refuerzos debe ser de francotirador (?). Se viene un año con competencia internacional y no se puede desaprovechar. A dar vuelta la página y por una vez, por el amor de Diego Alberto, hacer las cosas bien.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Baile

Parafraseando la máxima bilardista los clásicos no se juegan, se ganan. Obviamente ésto es una exageración que tiene más que ver con la actitud que con el dogma en sí. Para ganar (casi) siempre  hay que jugar mejor que el rival, si no es difícil. Pero desde las ganas también se puede empezar a ganar un clásico y a partir de ahí soltarse y jugar.

Ayer Racing le comió el hígado a Independiente desde el minuto cero. Presionando, gananado las divididas, yendo a todas, empujando. Sin demasiada profundidad, es cierto, pero había un solo equipo en la cancha. Los primeros 30 fueron un monólogo. Las segundas pelotas, claves en todo parrido cerrado, fueton siempre nuestras. Y cuando la intensidad tuvo una meseta lógica, Licha se encargó de sacar ese misil de la nada y adentro. Justicia en el resultado, justicia para Lisandro que hacía un tiempo no se le daba.

Clave la presión alta para no dejarlos jugar cómodos y sacarlos de libreto. Licha y Bou corriendo a todos, el doble 5 con un timing perfecto para salir uno y quedarse el otro cerca de los centrales, Romero y Acuña clausurando las bandas. Nobleza obliga, lectura perfecta del Ruso. Así llegó el segundo, presión alta de Aued sobre Ortiz, Licha a Bou y adentro. Lo gritó con el alma la pantera, lo merecía.

Vivo Licha en el penal del tercero. Todo de él para redondear una goleada sin atenuantes. Quedó tiempo para el "ole ole", ovacionarlo a Lisandro y florearse un poco como hace rato no pasaba.

Fue un baile. Puntos altísimos en Licha, Bou, Acuña, pulpo González, Aued, Pillud... pero por sobre todo Racing fue un equipo: compacto, solidario, corto, vertical y letal. Lo dicho, los clásicos se ganan con el alma, pero también se juegan. Y Racing lo jugó. Vaya que lo jugó

lunes, 14 de noviembre de 2016

Gracias Diego!

Ahora sí, se terminó. Las despedidas son esos dolores dulces. Nos dimos la última función que tanto vos como nosotros merecíamos. No estamos acostumbrados a despedir ídolos, es cierto. Por eso mismo fue tan especial. Teníamos que aplaudirte, mimarte, abrazarte. Porque vos, Diego Alberto Milito, sos el máximo ídolo de Racing de los últimos 30 años. Qué menos?

Poco importa el partido, los goles, la exigencia de los rivales. Todo era una excusa y lo sabíamos. La idea era acariciarle el alma (una vez más) al tipo que nos cambió la cabeza. Y viceversa. Ya no somos el mismo club. Y todo gracias vos. A vos y sólo a vos.

Te vi por primera vez allá por 1999, cuando debutabas con ese andar elegante, gambeta corta indescifrable y cierta falta de gol. Prometías, aunque en Racing sabemos de promesas frustradas. Obviamente no sabíamos todo lo que vendría, no éramos conscientes, no calculábamos semejante historia de amor.

Ese joven estético, elegante, siempre erguido parecía que nunca transpiraba. Todo lo hacía sin perder la clase. Incluso en las divididas salía sin roce alguno, evitaba el choque aún cuando era fisiológicamente imposible. El tipo iba en carrera a toda velocidad y al llegar al área, donde todos se apuran y se la sacan de encima, él se tomaba un segundo más y ¡Tuc!, enganchaba haciendo pasar de largo a todos: rivales, compañeros, nuestra mirada en la tribuna. A todos!

Los años en Europa te volvieron un jugador más completo. A esa habilidad innata le agregaste gol, panorama, toque de primera. Te volviste más cerebral. Todos festejamos como propia esa Champions 2010, cuando bailaste a un Barcelona repleto de figuras y en la final la rompiste toda, la dejaste chiquita ante el Bayern. El mundo se rendía a tus pies. Y sabíamos que eras nuestro, que pronto volverías. Siempre dijiste que querías volver, que querías terminar tu carrera acá, con nosotros, con la gente que te vio nacer. Incluso cuando mirabas a todo el mundo futbolístico desde arriba siempre lo dijiste.

Tenías más para perder que para ganar en ese mágico 2014. Racing atravesaba un momento complicado, vos ya no eras el joven encarador y picante del 2001. Pero los dioses no saben de medias tintas. Un partido te alcanzó para despejar dudas. Inteligente, pícaro, letal frente al arco. "Diego está intacto" le dije a un amigo ese día. Y vaya si lo estabas. Pieza fundamental de aquella patriada. La gloria volvía a Avellaneda de tu mano. 

Afuera, cuando las cosas se complicaron saliste a dar la cara. Siempre. Porque los ídolos también son eso: un tipo que sale a decir "vengan de a uno que hay espalda" porque el equipo lo necesita.

No se por qué estoy escribiendo en primera persona, nunca vas a leer ésto. Pero te siento un igual, un hincha más como yo, por eso me tomo esta licencia. Tampoco se por qué te despedimos, si sos como el tango de Troilo: alguien dijo una vez que te fuiste del barrio. Cuándo? Pero cuándo? Si siempre estás llegando...

Gracias Diego!




jueves, 20 de octubre de 2016

No culpes a la lluvia...

Arrancamos dormidos, otra vez. Parece que últimamente necesitamos que el partido nos pegue una patada en el orto un cachetazo y recién ahí reaccionamos. Ayer regalamos 65 minutos, en el que vimos como Orión salvó al menos 3 claras. Demasiadas ventajas para un partido a-todo-o-nada.

La cancha era un desastre, está claro. Pero dentro de ese desastre, Gimnasia fue el que mejor se adaptó y entendió cómo había que jugarlo: poco traslado, transición rápida, bochazos largos buscando el error rival, especial atención a la segunda jugada, no complicarse por salir jugando... Así llegó el gol: pelota parada al corazón (?) del área, floja respuesta de la defensa y el arquero y a cobrar.

A partir de ahí fue todo nuestro. Como que de repente la cancha se hubiera convertido en una mesa de billar (?), pudimos generar juego. La tuvimos siempre. Pero tenerla siempre no garantiza jugar bien. La desesperación a medida que pasan los minutos y el empate no llega lleva a decidir mal. La arremetida del final y catarata de centros a-lo-que-salga acrecentaron la figura de un arquero que sacó todas y dibujó el espejismo de haber merecido más, cuando en realidad se trató más de un ir por inercia que de situaciones de gol a partir del juego elaborado. 

La defensa no para a nadie sigue dando muchas ventajas, el medio - aunque anduvo un poco mejor el doble 5 - no termina de tener presencia, Romero, Acuña y Bou levantaron mucho en el segundo. Si hubiéramos madrugado (?) un poco el partido... Y los cambios, ese aluvión (?) de delanteros para intentar la heroica suena tanto al Viejo Racing.

Con esta eliminación por Copa Argentina Racing se queda además sin Copa Libertadores el año que viene. Jugará directamente la Copa Sudaremicana en lo que será el objetivo internacional del año seguramente. Ya habrá tiempo para pensar en eso. Por lo pronto, el equipo del ruso Zielinski tiene en el debe la generación de juego, ser protagonista siempre, imponer presencia, adaptarse a lo que pide el partido. El torneo es largo y estamos en carrera. A reinventarse...

martes, 4 de octubre de 2016

Lisandro, un líder diferente

Llegó casi sin flashes, entre ciertas dudas que sus últimas lesiones sembraban y con ese perfil bajo que siempre lo caracterizó. La vara estaba muy alta: el Racing que encontró no era el que había dejado. Ordenado institucionalmente, con un título reciente bajo el brazo, protagonista en cada torneo, con un plantel competitivo... en definitiva, con una mentalidad diferente.

A su vez, la sombra gigante de Diego Milito arrojando sus últimos destellos, dejando el camino para una ineludible sucesión en el liderazgo del equipo. Lisandro López nunca chapeó, las cosas se fueron dando de manera natural. Y tal vez no tenga las mismas características que Milito afuera, no todos la tienen. Sí está claro que adentro deja la vida en cada pelota, se pelea con el árbitro, con los rivales, hasta con los compañeros cuando algo no sale. Eso también es liderazgo.

Las dudas cuando los jugadores vuelven del exterior en el ocaso (?) de su carrera siempre están. Licha se encargó de disiparlas enseguida. No sólo por las ganas de siempre, sino por rendimientos altísimos. Ya no es el jugador explosivo y veloz que se fue, el paso del tiempo lo volvió más pensante, táctico, asistidor. El partido de vuelta en Brasil con Mineiro y el clásico en cancha de ellos, donde apagó bengalas prematuras con una chilena de antología, son sólo un par de ejemplos.

El partido del sábado ante Patronato lo volvió a encontrar como amo y señor del equipo. Se cargó todo al hombro luego de un primer tiempo en el que las cosas no salían hasta abrir el trámite (?) con una tijera soñada. Y lejos de ponerse en el lugar estelar, no dejó de señalar en el festejo a Bou (que necesita mimos, muchos) por su gran asistencia. Gestos de un gigante.

López encarna otro tipo de referente: silencioso hacia afuera, con poca prensa, pero fundamental para este grupo respaldado además por un presente futbolístico tremendo. El festejo ya característico de llevarse el dedo índice a la sien puede interpretarse como un símbolo de locura. También puede leerse como un "pensemos, siempre". O ambos, como la locura pensante de un tipo que tiene todo para quedar en la historia grande de Racing.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Paso atrás

El escenario era el ideal: de local, después de haber ganado bien en una cancha brava, casi todos los de arriba habían arrugado perdido puntos. Todo hacía prever la consolidación de la "rusoneta", encadenar un par de triunfos y entrar en la conversación. Un espejismo más grande que el Cilindro.

Otra vez en ventaja casi desde el vestuario, gracias al anticipo ofensivo (?) de un muy recuperado chino Víttor (junto con Gastón Díaz, las dos grandes noticias hasta acá). Luego, con la tranquilidad que te da el 1 a 0, defenderte con la pelota y que el otro haga el gasto es la que va (?). No pasó. No llegamos nunca más. No le generamos una situación clara en noventa y pico de minutos a Defensa y Justicia (!).

Ellos siguieron siempre en su libreto: tenencia, circulación, juego asociado. Defensa es un equipo con poca prensa pero juega bien. La tienen casi siempre. El tema es que si entregás la tenencia pero cuando recuperás buscás contraatacar la cosa puede andar, pero si recuperás y la volvés a perder a los 20 segundos, todo se vuelve un monólogo. Y el que juega es siempre el mismo, el otro sólo se defiende. Así fue más de medio partido hasta el (merecido) gol de ellos. Nunca intentamos jugar, más allá de la arremetida frenética (?) del final.

Muy flojo el doble 5 (inentendible que no tenga minutos el pulpito González), bajísimo Romero, irreconocible Bou, voluntarioso Lautaro pero no le llegó una redonda. Mal el ruso en los cambios, triple cinco contra Barcelona Defensa de local? (!). Más allá de los pobres desempeños individuales, no hubo tres pases seguidos intento de juego. Nunca. Equipo voluntarioso en la marca, como en San juan, deslucido en la elaboración, mucho más que en San Juan.

El torneo es larguísimo y es necesario bajar la ansiedad, aunque la sensación que queda es que se perdieron dos puntos (aunque no nos quedamos sin nada porque Orión sacó dos de crack). Dejar laburar, por una vez en la vida... Ah, los que silbaron al final se equivocaron de cancha, es 200 metros más allá


viernes, 22 de julio de 2016

Refuerzos que no reforzaron

En esta sana costumbre (?) de enumerar y señalar jugadores que dejaron su huella en Racing, muchos por su calidad, entrega, goles; otros por sus limitaciones y burradas... hoy, aprovechando el mercado de pases, me detuve a escribir sobre los refuerzos. Pero no cualquier refuerzo sino aquellos que generaron una gran expectativa en el hincha por su renombre, porque se trataba de figuritas difíciles (?) o porque venían de romperla en otros clubes y terminaron fracasando estrepitosamente. Rápidamente cayeron en la telaraña del olvido (?), es por eso que me tomo el trabajo de recordarlos... He aquí, de los que tuve la suerte de ver (?), el 11 ideal de refuerzos que no terminaron siendo lo que se esperaba:

1- Cristian Luchetti: si bien no fue del todo malo su paso por la acadé, se esperaba más de este pintoresco (?) arquero que llamara la atención por sus buenas actuaciones en Banfield. De sacar pelotas imposibles y comerse goles insólitos. Nunca un centro bien cortado. ¡¡Ni uno!! Obviamente, cada vez que visitó el Cilindro con otro equipo, atajó todo. Hasta nos hizo algún que otro gol de penal. Odiado más por las tribuneadas y buenas actuaciones contra nosotros que por lo hecho en Racing. 

4- Ismael Quilez: un lateral llamado "Ismael" al menos tiene que ofrecer rudeza en la marca. Bueno, no. No fue el caso. Este joven santafesino llegó a Racing a partir de sus buenas actuaciones en Colón, pero nunca pudo tener una igual en la acadé. Es cierto, tampoco es que había taaaantas expectativas. No esperábamos al Cafú santafesino (?), pero al menos algo. En su defensa (?) los kilos de más con los que llegó no ayudaron...

2- Roberto Fabián Ayala: luego de una exitosa carrera en Europa y ser un referente de la selección nacional durante diez años, la llegada del ratón generó una gran expectativa en Racing. Hincha confeso, a comienzo de 2010 llegó al club de sus amores para entregar los últimos destellos. Pero no fue como se esperaba. La edad le pasó factura y un fútbol argentino parejo y por demás competitivo se lo devoró enseguida. En su debut en Avellaneda, Racing cayó 4 a 2 frente a Arsenal y el ratón tuvo una noche para el olvido. Le vio la espalda a un joven Franco Jara durante todo el partido, que lo sacó a pasear feo en uno de sus goles. Lento, falto de timing, sin firmeza... el ratón jugó unos pocos partidos en la acadé y se retiró del fútbol. Después vendría su etapa como manager que, aunque cueste creerlo, fue peor.

6- Fernando Ortiz: si bien su paso por Racing no fue una decepción y tuvo partidos buenos, se esperaba que no lo pasaran como alambre caído algo más. Por lo demostrado tanto en Boca como en Vélez, se esperaba que el tano se hiciera amo y señor (?) de la defensa. Pero no. Ok, tenía a Cahais al lado... pero de todas formas no fue lo que se esperaba. El menos malo de esta lista para el olvido. Merece mención en el puesto Celso Esquivel.

3- Claudio Corvalán: luego de ascender con Quilmes en 2012, este zurdo lateral izquierdo llegó a La Academia con buenos pergaminos tras su paso por el cervecero. Pero en poco menos de dos años, dudo que algún hincha de Racing recuerde una actuación suya digna. Sí nos acordamos de su hermana, su mamá, su tía etc... Lento, desordenado en la marca, burro, sin peso ofensivo, sin gol. Una verdadera decepción, más por la regularidad y presente que lo llevó a Racing que por el peso del nombre.

8- Mauro Camoranesi: otro que regó de ilusiones el suelo de Avellaneda a partir de su llegada. Campeón del Mundo con la selección italiana en 2006 y ganador de todo lo que jugó con la Juventus. Un distinto que desde su experiencia y calidad, se debería haber convertido en el referente absoluto del equipo. Pero no. Otro al que el físico no le dio. Las lesiones le jugaron en contra y alguna que otra reacción de mala leche desmedida también. Polémico ,además, generó uno de los mejores apodos termo de la historia del fútbol: "Camaranesi", acusado por los hinchas de hacerle la cama a Mostaza Merlo, DT en la cuerda floja (?) por ese entonces. 

5- Mario Bolatti: ¿cómo no tener expectativas con el 5 del mejor equipo del fútbol argentino de los últimos años? Sí, Mario Bolatti, aquel cordobés que brillara en el Huracán de Cappa en 2009, desembarcó en Racing en 2013. Y no, obviamente ya no era el mismo. Lento, displicente, intrascendente... Nunca pudo demostrar ni siquiera ese primer pase limpio, una de sus características. Durante los seis meses que estuvo perdió el clásico, quedó eliminado de la Copa Argentina con Tristán Suárez (!) y no logró robar más de tres pelotas en ningún partido. Una mentira más grande que el Cilindro.

10- Federico Vismara: va con la 10 porque no le queda a ninguno de los otros (?). Ex Huracán, venía de romperla en el globo. Pero se olvidó de todo al cuzar el puente Pueyrredón (?). Botines negros, peluca frondosa y lentitud exasperante, no tardó en cosechar puteadas desde los cuatro costados. La falta de despliegue es algo que el hincha de Racing no suele perdonar, sobre todo en un 5. "¡Pasalo a nafta, Vismara!" escuché más de una vez en la popular. Amagó con irse este mercado de pases pero parece que no, que quiere revancha. Va a tener que transpirar... si es que entra.

11- Lucas Castromán: venía de romperla en Vélez, en Boca no le había ido tan bien pero seguía siendo un jugador interesante. Desequilibrante, explosivo, encarador... pero no, nada de ésto se vio por Avellaneda. Otro del que no logro recordar un partido bueno. Resumen de su paso por el club: dos goles, cientos de defensores chocados, miles de puteadas arrancadas. Seguido muy de cerca en el puesto por el uruguayo Mario Regueiro.


9- José Sand: "Dénsela todas a Pepe, él les va a hacer ganar plata", dijo alguna vez Luis Zubeldía en un entrenamiento allá por 2012. Venía de ser romperla toda en Lanús, donde fue campeón y metió 59 goles en 83 partidos. Una bestia! Cómo no ilusionarse? En su debut en Avellaneda erró dos penales ante Atlético de Rafaela, Racing empató y le anularon mal un gol al pobre Pepe. Parecía que enderezaba el barco (?) con sus dos goles en la tercera fecha en el clásico, pero no. Después de eso fue todo insultos, intentos de gambeta en slow motion y pifiadas inverosímiles. Ah, era el mejor pago del plantel. "Casi gol Sand", como le decimos de cariño (?) hizo solamente 2 goles en su paso por Racing. Y en su regreso a Lanús volvió a salir campeón y, obviamente, se aburrió de hacer goles. De no creer...

7- Claudio Bieler: el delantero de la Liga de Quito, campeón de la Libertadores y goleador de la Sudamericana llegaría a Racing en Enero de 2010. Mucha expectativa en un equipo que contaba con grandes valuartes como el "ratón" Ayala, Lucas Licht, un joven "demonio" Hauche y el "payaso" Lugüercio (?). Debutó con gol en un 3 a 0 ante Central en el Cilindro, pero no duraría demasiado el romance (?) con el público académico. Muy pocos goles, escaso sacrificio y reiteradas declaraciones a favor de ser transferido terminaron de cansar al hincha. Otra decepción gigante. Pelearon de cerca el puesto Darío Husaín, el "chino" Luna y Federico Santander.


sábado, 16 de julio de 2016

Mercado positivo

Al igual que en esas películas de suspenso donde todo se estira y el final feliz parece no llegar nunca, el mercado de pases de Racing tuvo un tinte de pasividad desesperante. Hasta la semana pasada, donde la plata fresca (?) entrante y la decisión de ir por todo dio vuelta lo que parecía un receso con fugas, fugas y fugas (?).

A las bajas de Diego Milito y Sebastián Saja por sendos retiros, se le sumaron las ventas de Lollo y Roger Martínez. O sea, la famosa columna vertebral (1-2-5-9) desmembrada. Pero analizando en detalle, y teniendo en cuenta que las bajas de ambos ídolos eran inevitables, las ventas resultan por demás positivas: Lollo con 29 años y todo roto apremiado por lesiones, en 3.5 millones de dolares y Roger, con más futuro que presente y habiendo jugado 5 o 6 partidos buenos en Racing, en 9 millones de Euros, representan un mercado por demás positivo en materia de ventas. En síntesis, Racing vendió en cifras millonarias a un defensor que casi no jugó el último semestre y a un delantero suplente con aires de grandeza ganas de irse.

En cuanto a los refuerzos, necesarios para aportar recambio a un plantel ya competitivo, arrancamos perdiendo a Torsiglieri y Mauricio Martínez en manos de Central. Blanco una vez más parecía inmerso en la siesta del siglo. Hasta que se despertó. 

Llegó Emanuel Insúa, interesante recambio para la banda izquierda. Otorga la posibilidad de correr a Grimi al centro. Al día siguiente, cayó un tapadito (?): William Candia, paraguayo recomendado por Oscar Romero. Volante central de buen pie (?), aunque puede moverse también por la banda derecha. Otro recambio.

Pero la vedette a traer (?) era el pulpito González, buscado hasta el hartazgo en los últimos dos mercados. Parecía difícil, otra vez, hasta que Blanco desempolvó (?) los 2.5 millones de dolares. Volante por derecha con gol y buena pegada, el 8 que Racing necesita desde hace décadas (?). Ideal para armar un 4-4-2 clásico en el medio con Videla o Cerro, Aued y Acuña. También por se puede acomodar tranquilamente en el 4-3-3 que pretende Sava. Ida y vuelta, juego, gol, el refuerzo de jerarquía que se esperaba.

Además, parecen estar avanzadas las negociaciones por Santiago Rosales, volante ofensivo de 21 años, jugador de Defensa y Justicia. Rápido, desequilibrante, encarador. Una apuesta interesante. Y ahí estaríamos, aunque a falta de un mes para el inicio del torneo alguna otra figurita (?) podría llegar.

Así las cosas, no se desmanteló el plantel. Siguen los referentes: Licha, Aued, Bou, Videla, Grimi. Se queda Acuña, tal vez el mejor del último semestre. Se sumó buen recambio y habrá necesariamente lugar para juveniles como Lautaro Martínez y Brian Mansilla. Racing redondea hasta acá un mercado de pases redondo

sábado, 28 de mayo de 2016

Sava no se va

A menos de una semana de la despedida de Diego Milito Racing volvió a vestirse de barco sin timón como antaño. La continuidad o no de Sava, envuelta en una maraña (?) interminable de especulaciones y potenciales sucesores fue sin dudas lo más desprolijo de estos últimos tiempos. Volvimos a ese estado de incertidumbre que creíamos superado.

La dirigencia, con Víctor Blanco a la cabeza, tuvo poco tacto (por ser sutil). Facundo Sava siempre se manejó con respeto: tipo medido en sus declaraciones, coherente en sus pedidos y ubicado como cabeza de grupo. Adentro de la cancha discutimos lo que quieran, afuera un señor. No se merecía este destrato. Y eso que considero que Blanco es el mejor Presidente de Racing de los últimos 30 años. Pero en ésta pifió...

En el medio, todo un ejército de soretes periodistas mercenarios e hinchas histéricos postulando técnicos y haciendo lobby ante una salida nunca confirmada. El viejo y conocido y-ahora-quien-agarra. Todo ésto mientras el DT todavía en funciones observaba con sólo 4 meses de trabajo. Una verdadera locura.

El semestre de Racing no fue lo que esperábamos, es cierto. La temprana eliminación en la copa y el flojo andar en el campeonato, teniendo el mejor plantel en décadas, lo califican de malo para abajo. Pero también es cierto que la doble competencia y tres partidos por semana dejan poco tiempo para el trabajo y hacen que lo urgente le gane la pulseada a lo importante.

Racing atraviesa una etapa de tranquilidad institucional y deportiva inédita. El tan mentado cambio de mentalidad debe mantenerse a rajatabla. Está claro que es el momento de ir por más y ganar cosas. El mejor camino para ésto es el proyecto a mediano y largo plazo. No nos corre nadie...

Se viene un semestre intenso: Superliga (?) y Copa Argentina son los objetivos. Ambos. Sin los dos máximos referentes contemporáneos, Racing debe mantener la base e incorporar refuerzos de jerarquía a un plantel que ya la tiene. Y dejar laburar, tan simple y tan ajeno a nuestro lenguaje como eso...

jueves, 19 de mayo de 2016

Cuando un Milito se va...

Es difícil entender y más aún aceptar que ya está, que ésto fue todo, que no lo vamos a ver más. Resulta angustiante procesar la idea y ver que no podemos hacer nada. Todos sabíamos que este momento llegaría, que el cuerpo diría basta algún día. Lo que veíamos lejano ocupados en el día a día de un presente lleno de cosas lindas y objetivos grandes, finalmente llegó. Y no nos queda otra que comprender la decisión, soltar alguna lágrima y agradecer... sobre todo agradecer.

El Sábado Diego Alberto Milito jugará su último partido como profesional en el Cilindro de Avellaneda, su casa. Y toda esta mezcla de sensaciones - angustia y gratitud, dolor y orgullo, tristeza y admiración, etc. - tienen que ver con que estamos despidiendo al símbolo más grande de Racing de los últimos 30 años. Milito nos devolvió eso: la posibilidad de tener un ídolo pleno, sin matices, como hacía décadas no nos pasaba.

Tenía más para perder que para ganar en su vuelta a Racing. Venía de ser ídolo indiscutido en el Inter de Italia, ganando todo en el viejo continente y tenía ofertas millonarias de varios clubes de Europa. Mientras tanto acá, en el culo del mundo Argentina, Racing atravesaba un momento futbolístico penoso: años sin ganar ni pelear nada, un equipo que miraba más la tabla de abajo que la de arriba, desfile de técnicos y plantel vapuleado mediante. Y al tipo no le importó nada, jamás puso condiciones y volvió al club de sus amores en busca de más de gloria. Un enfermo!

Milito llegó a ese Racing opaco en 2014 y enseguida le cambió la cara. Se convirtió en líder indiscutido en un plantel con personalidades fuertes y en lugar de sacar a relucir la chapa que la trayectoria sin dudas le daba, se puso al hombro el mundo Racing con un perfil bajo inédito tanto dentro de la cancha como en sus declaraciones afuera. Nunca una palabra de más, nunca una declaración negativa sobre algún compañero, nunca una polémica. Siempre positivo. Salió a dar la cara cada vez que fue necesario, como todo referente. Incluso se bancó, ya en el último año, ser suplente en muchos partidos sin decir una palabra. Todo el tiempo entendió como nadie que Racing está por encima de los nombres, también de su nombre (aunque sea gigante)

En lo estrictamente deportivo (?) nos devolvió la posibilidad de ser campeón siendo una figura indiscutida y la posibilidad de jugar la Copa Libertadores por dos años consecutivos. Pero su legado va más allá: le cambió la mentalidad al hincha de Racing, nos hizo creer que podemos ser protagonistas de todo lo que jugamos, que tenemos que discutir con los de arriba siempre, que Racing es inmenso y en este camino los títulos llegarán sólos.

El tan mentado sentido de pertenencia encuentra en Diego Milito su síntesis más acabada. Un tipo que volvió a su primer amor no sólo por el hecho de volver a retirarse, sino para aportarle desde su jerarquía y transparencia al equipo para seguir creciendo. Y vaya si lo hizo. Potenció jugadores que buceaban en la mediocridad (?) y volvió competitivo un plantel que no le ganaba a nadie de modesto para abajo.

Más allá del reconocimiento a todo lo hecho y la angustia lógica que toda despedida conlleva, prefiero pensar a Diego Milito como ejemplo para lo que viene. Seguramente seguirá ligado al club desde el lugar que él elija, lo que no debemos dejar ir es su legado, sino construir desde ahí. Nos deja un capital gigante, no tenemos que desperdiciarlo.





sábado, 14 de mayo de 2016

Proyectos

Aburrido, displicente, opaco... y siguen los adjetivos que le caben al Racing de ayer frente a Defensa y Justicia. Ok, no jugamos por nada. Estos últimos dos partidos sirven solamente para que le contemos a Diego Alberto (una vez más) todo lo que lo queremos. Pero así y todo lo de ayer es preocupante de cara a lo que viene.

Este Racing del Colo pasó del vértigo y la falta de equilibrio del palo por palo que ponía a prueba nuestra resistencia cardíaca al equipo corto, estabilizado y más cerebral de los últimos partidos de copa. Lo de ayer, sin embargo, fue un equipo en modo meseta, la nada misma, un a-ver-que-pasa de 90 minutos.

Sigue sin entenderse lo de Noir adentro, Romero afuera. También pide más minutos Pereyra. Tampoco se entiende la demora en los cambios. O un planteo tan tibio contra un rival flojo. Todas estas cosas tiene en el debe Sava.

Ahora bien, es la solución despedir un técnico con 4 meses de laburo como quieren muchos? Y... no. La decepción copera fue grande y este Racing tiene más altibajos que un depresivo (?), pero volver al desfile de técnicos de ayer nomás no sería una salida lógica. Ese Racing de otras épocas que hace dos años ni asoma la nariz por Avellaneda, es algo que no nos debe tentar. Y la contracara de eso es el famoso proyecto: dejar laburar al técnico elegido.

No se trata de no exigir. Racing tiene uno de los mejores planteles de Argentina y se acostumbró a ser protagonista de todo lo que juega. Lo que no podemos hacer es pedir locuras. Y echar a un técnico con 4 meses de laburo es una locura.

Porque en el cambio de figuritas cada seis meses inevitablemente se pierde (más allá del factor económico de tener que pagarle el contrato a cada técnico echado). Si hubiera sido por algunos (los mismos de siempre) a Cocca le metían un voleo en el orto lo echaban en la sexta fecha. Dejemos laburar, estamos en un momento deportivo e institucional de tranquilidad. Arovechemos para seguir en el camino del cambio de este Racing (positivo). Aprendamos de Milito, tiremos todos para adelante, banquemos, disfrutemos...

jueves, 5 de mayo de 2016

De pie, como nos acostumbraron

Siempre es difícil contextualizar una derrota, más aún cuando había depositadas muchas ilusiones. La Copa Libertadores es injusta a veces, te deja con las manos vacías a pesar de haber hecho dos partidazos en una serie. Por eso mismo también es tan seductora. Uno de los dos tiene que pasar, 180 minutos mediante, en los que un error te deja mirando todo desde afuera. La gloria o Devoto, ni más ni menos.

Pero en este punto, siempre es necesario contextualizar la derrota. Te lo digo yo, que durante mi adolescencia en los 90 me tuve que bancar gastadas desde todos los wines (?) porque hacía treinta y pico de años que no salía campeón. Yo que en esa época vi desfilar planteles mitad-de-tabla que te dejaban sin nada en las quinta fecha y Presidentes hijos de un camión cargado de putas que se choreaban hasta lo que no había. Yo que terminando esa década tuve que escuchar a una vieja chiflada que decía que Racing Club Asociación Civil había dejado de existir. Te lo digo yo que me tuve que fumar que mi club fuera gerenciado como una empresa.

Ya en los 2000 (?) tuve que ver como Racing perdía un clásico tras otro alargando una diferencia que nunca fue tal. Yo tuve que contemplar cómo la ilusión del campeonato del 2001 duraba menos que un hielo en una copa en una noche de Diciembre. Te lo digo yo que me tuve bancar la angustia de ir a pelear una promoción con matungos como Cáceres, Ávalos, Franco Sosa y Caballero. Y tuve que ver cómo, tras el blooper de Martínez Gullota y Cáceres, Bustos se enredaba todo mientras la pelota desfilaba mansa hacia el arco jugando con la resistencia de nuestros órganos vitales, escapando a centímetros del palo.

Te lo digo yo que me tocó contemplar a mi estadio ovacionando al payaso Lugüercio porque la carencia de ídolos era gigantesca. Yo tuve que ver cómo los pibes se iban jóvenes y no querían volver. Y cómo más de un crack, al que Racing le dio la primera oportunidad, se iba a otros clubes para pelear campeonatos. Me banqué no jugar la Copa Libertadores por 12 años también. Y masticar bronca a la salida del Cilindro porque nos empataban o ganaban partidos imposibles. 

Hace dos años que Racing no me deja volver a ninguno de estos padecimientos. Porque tengo un club saneado económicamente y con una dirigencia seria. Porque voy tranquilo a la cancha sabiendo que el se quiera llevar algo, nos tiene que meter tres tiros en el piso antes. Porque salí campeón y volví a jugar la Libertadores (por dos años seguidos). Porque mi equipo es protagonista en todos los torneos que juega. Porque los ídolos y referentes de antaño se desesperan por volver a este Racing.

Todo éste resurgir que ya lleva dos años tiene un principal responsable: Diego Alberto Milito. Él le cambió la cabeza al hincha de Racing. Él nos hizo creer que otro Racing es posible. Él volvió a poner a Racing en los lugares de discusión. Él supo reunir y contagiar de positivismo a otros tipos (igual de positivos) como Aued, Grimi, Saja, Videla, Bou, Licha y siguen las firmas. 

Ahora sí está contextualizada la derrota. Ayer me tocó ver a un Racing que se plantó en Brasil, una quimera hace dos añitos atrás. Vi un equipo protagonista que salió a decir "acá estoy yo", sin importarle un carajo el marco imponente, un rival con figuras europeas, ni el empate en la ida. Disfruté de un Racing que dejó todo y cayó de pie. Un equipo que vendió carísima la derrota, que mereció más sin dudas y que transmitió un orgullo ineludible.

Para todos los que salen a hacer leña del árbol caído, que en el mundo Racing hay muchos, periodistas e hinchas, que intentan desestabilizar ante el menor traspié, acá está un resumen de lo que me tocó ver y lo que me toca ahora. Construir desde acá, de eso se trata, y los éxitos llegarán por decantación. Cómo no ponerle una fichita a este plantel que nos cambió la cabeza en sólo dos años? Explicámelo (?)

sábado, 30 de abril de 2016

El peor Racing

Hace unos días en este mismo canal (?) me tomé la licencia de elegir el mejor Racing que vi puesto por puesto (El Racing de mis sueños). Pero el fútbol no puede ser solo eso: jugadores que deslumbran por sus goles, su talento, su entrega, su calidad. En el otro extremo, están los matungos impresentables jugadores más limitados que llegaron a Primera vaya a saber uno por qué guiño del destino (?) y muchos de ellos - demasiados, para mi gusto - recalaron en Racing en los últimos años. Como una suerte de repaso de lo que no debe volver a repetirse, también para valorar lo que tenemos ahora y pensar dos veces antes de soltar una puteada desmedida, va el peor once de Racing (de los que vi jugar) puesto por puesto:

1- "Wally" Martínez Gullota: le ponía suspenso hasta a los laterales. Se bancó la promoción y toda esa época nefasta, pero así y todo era horrible. No brindaba seguridad, no cortaba un centro, no te sacaba un mano a mano. Un verdadero milagro del fútbol. El blooper con Cáceres al final del partido de vuelta con Belgrano por la promo, mamita! Merecen un lugarcito en el puesto (?) Jorge De Olivera y el "gatito" Fernández

4- Jhon "Tyson" Galiquio: extravagante, pintoresco, de trote llamativo (?). Tuvo un arranque prometedor con algunas buenas actuaciones (¿2, 3?). Después mostró su verdadera faceta: muy poca técnica, pesado, con menos ida y vuelta que una babosa (?). Miembro de la "mentira Cappa". Para olvidar. Pelean de cerca el puesto el negro Banegas, Brian Lluy y el paraguayo Cáceres.

2- Diego Menghi: testigo privilegiado (?) de la peor versión de Racing de los últimos 30 años. Arrancó muy joven alternando buenas actuaciones pero luego tuvo un pésimo desempeño en el campeonato que nos llevó a la promoción. En el último partido con Colón, donde un triunfo nos salvaba de ese parto traumático, se hizo expulsar volviendo todo cuesta arriba. Compartía defensa con Franco Sosa, el paraguayo Cáceres y Schaffer. No ayudaban nada... Luego jugó en la B, en México y terminó en un ignoto club de Venezuela. Horrible

6- Matías Cahais: lo trajo Caruso después del cagadón que se mandó error en la final Estudiantes - Boca del 2006. El tipo que más penales infantiles vi hacer con la casaca de Racing. Un habilitador serial además, siempre quedaba enganchado. Jugó algún tiempo de 3 y era todavía peor. Formó dupla con Matías Martínez y Lucas Aveldaño, otros dos candidatos al puesto. Se los terminamos vendiendo a los chilenos en la mejor venta de la historia (?).

3- Claudio Corvalán: increíble que haya llegado a Primera. Nunca lo vi proyectarse y sacar un centro digno. Con la pelota en los pies, "limitado" es un halago (?). Desordenado en defensa, flojo en el mano a mano, nunca un cierre como central. En este puesto no hay discusión, el chiche Arano hoy es Roberto Carlos al lado suyo.

8- Roberto Bonet: perteneciente a la raza de "hermano malo" que por alguna razón del destino siempre terminan en Racing. Carlos, su hermano, fue un destacado lateral y volante de la selección paraguaya. Pero Robertito no siguió su ejemplo (?). Sus cualidades eran: mucha velocidad, tirarla larga y sacar centros pasadísimos. Nada más. Otro al que no lo ayudaba el equipo (sus compatriotas Marcos Cáceres y Edwin Ávalos eran titulares) pero así y todo, era espantoso.

5- Marcos Brítez Ojeda: miembro de la nefasta camada Caruso, de esos burros impresentables limitados que llegaron de la mano de Ricardo de más de 1,90 mts. Espantoso con la pelota, sin ubicación, poca distribución, escaso juego aéreo. Inentendible que haya llegado a un club con una gran tradición de buenos 5.

11- Adrián Lucero: arrancó con actuaciones aceptables y se fue desinflando. Jugador con buenas características pero poco ida y vuelta, poco gol, poca marca... Poco todo. Además era muy pecho frío no tenía lo que se dice carácter. Cosechó muchas puteadas por su posición cercana a la platea (?) y por su andar cansino e intrascendente. 

10- Lucas Castromán: si bien no es técnicamente enganche, no podía faltar en este once. Delantero, media punta, volante por izquierda, en todos los puestos dio lástima. Venía de romperla en Vélez y defraudar en Boca, teníamos 50 % de posibilidades (?). Pero no, se comió puteadas de los cuatro costados a fuerza de actuaciones horribles. Lejos estaba de ser ese jugador explosivo y desequilibrante que deslumbró a todos en Vélez. En 2004 fue elegido como el peor refuerzo argentino en el fútbol mexicano. En México, ¡¿entendés?!

7- Erwin Ávalos: de los peores definidores que vi con la camiseta de Racing. Errador (?) de goles increíbles, otro que se bancó la promoción porque no había más. Formó dupla impresentable en algunos partidos con el chileno Navia (otro errador serial). Aguerrido, rápido, con el típico sascrificio guaraní, pero muy malo con la pelota en los pies. En el partido de ida por la promoción erró un gol increíble a dos metros del arco... ¡¡y sin arquero!! Sin dudas, el tipo que más puteadas le arrancó a las gargantas racinguistas en los últimos años.

9- Pablo Caballero: el primer tipo de dos metros que casi no hacía goles de cabeza. Torpe, limitado, lento. Tipo de pies redondos. Fetiche de Caruso, obvio. Nunca vi a un delantero rebotar tantas pelotas al intentar pararla. No le tocó una buena época para demostrar su potencial (?), es cierto, pero después vagó por la B Nacional, Tigre y hasta China! Tan errados no estábamos. El paraguayo Santander y el chileno Navia, muy cerquita...

lunes, 25 de abril de 2016

Muy cerca... demasiado

Siempre es preferible la sensación de que faltó poco a la desazón de no haber hecho nada para ganarlo. Este Racing averiado y copero demostró en el clásico, con un equipo muleto y algunos titulares con poco descanso, que estuvo a la altura. De menor a mayor, arrancamos perdidos y nos costó encontrar el partido. No ganaron el medio y sin ser la Hungría de Puskas (?), manejaron más la pelota en los primeros 45.

El planteo en principio mostraba más dudas que certezas, más mirar para nuestro arco que para el de enfrente. Defensa casi nueva, doble 5 con el enigma Vismara (?), Noir por una punta y te-pongo-todas-las-fichas De Paul por la otra. Más tenencia que vértigo, equipo corto, sabíamos que no nos sobraba nada.

En el segundo levantamos un poco. Milito lo jugó como hincha, inteligente en las que tocó, rápido en los últimos metros... pero no le llegó casi ninguna redonda. Qué lindo hubiera sido otra despedida del clásico para el príncipe! Luli Aued se empezó a hacer dueño del medio con un despliegue apabullante. Y Vismara, abrazado (?) por miles de murmullos cada vez que la tocaba, jugó su mejor partido en Racing. Claridad, quite, ubicación. Junto con Cabral fueron las dos mejores noticias individuales (?) del clásico. Con la venda en la cabeza, el momento Loeschbor hubiera sido el cuento de Fontanarrosa perfecto (?).

Rápido el "colo" otra vez con los cambios, Romerito aportó verticalidad y profundidad, "Licha" más presencia en el área. Si entraba la del penal cuando Beligoy se hizo el gil era un golazo (como la chilena en la de ellos que enmudeció a todos y apagó bengalas). La sensación de que lo ganábamos en cualquier momento se respiraba desde todos los rincones. Una lástima.

Lo concreto es que poniendo titulares Racing está un par de escalones por encima de Independiente candidjajajaja. Se mereció más con el muleto. Y si Beligoy afinaba la vista, bueno... la historia de siempre. Vayamos a lo importante, el Miércoles seguimos representando al barrio en la copa más importante del continente.



jueves, 21 de abril de 2016

Estuvimos a la altura

Parecía poco menos que una quimera: sólo dos goles nos separaban de la eliminación (en un grupo flojo), jugábamos en la impenetrable (?) altura y todos los fantasmas del viejo Racing volvían, en forma de falta de oxígeno. Ésta vez el "colo" Sava, muy criticado (por demás, para mi gusto) en el último tiempo, metió un planteo casi perfecto: nada de palo por palo, dos líneas de cuatro, carrileros tapando a los laterales de ellos, Romerito de enganche para que la tenga y Licha arriba para que haga lo que pueda. Cada uno jugando en su puesto, nada de inventos. Y pelearlas todas como si nos sobrara aire (?).

Hasta los 25 del primer tiempo miré más veces el reloj que la repe de la chilena de Licha contra los vecinos. A ellos no se les caía una idea, es cierto, pero de tanto ir... Centros desde todos los wines (?) que nuestra defensa esta vez controló casi sin sobresaltos. Bien los centrales cabeceando todo entre las nubes sin mandarse cagadas. Enormes Aued, Acuña y Videla que entendieron todo: toque corto y de prima, no correr mucho sino correr bien y mucha entrega. Licha adelante, vivísimo para buscar la falta, aguantarla, manejar los tiempos. El que no anduvo, empecinado en esa de más que en el llano le sale pero allá le comió las piernas enseguida, fue Romero. Puede fallar.

Si bien casi ni veíamos el buzo del arquero rival de tan lejos que nos quedaba el otro arco, daba la sensación que si nos animábamos lo ganábamos. Una tenía que quedar. Rápido esta vez el "colo" con los cambios. Roger y Noir adentro, a darle aire al equipo con dos rapiditos. Y en eso, cuando estábamos tranquilos (?), llegó el momento Racing de siempre: golazo de tijera de ellos, de ojete de la nada. Y por delante 20 interminables minutos. Hablame de fantasmas...

Lejos de meternos en nuestro arco salimos a poner la jeta, nos paramos diez metros más adelante y se vio el mejor tramo de Racing en el partido. Por suerte llegó rápido el empate y tuvimos alguna más que pudo terminar adentro. Los últimos 10 estuvieron demás, contra todos los pronósticos. Conmovedora muestra de carácter del equipo en tierra hostil.

Estuvimos a la altura. A este Racing puede no sobrarle nada, pero está claro que tenés que vaciar el cargador cuando está en el piso para liquidarlo. Empieza otra copa, la verdadera copa. Ahora es a todo o nada y un error te deja con las manos vacías. Que venga el que tenga que venir, los grandes no elegimos. Con todo y contra todos, como siempre...

sábado, 16 de abril de 2016

El Racing de mis sueños

En mis aproximadamente 25 años de seguir a Racing, he visto de todo: equipazos que tenían todo para ser campeón pero que al final se quedaban en la puerta (?), otros desastrozos que pelearon por no descender, mucho mitad-de-tabla-que-hacía-bostezar y hasta una promoción ganada con burros impresentables jugadores limitados como Edwin Ávalos, Pablo Caballero, "Wally" Martínez Gullota y el paraguayo Cáceres. Porque Racing es eso, un vaivén (?) de emociones entre la gloria y Devoto. Pero hoy me tomo la licencia de elegir (porque eso es lo divertido de la vida: elegir arbitrariamente y sin consecuencias), el mejor Racing (de los que vi, ojo!) puesto por puesto. Algunos coincidirán, otros me recordarán cracks que quedaron afuera, muchos me putearán fuerte (?). Ahí va:

1- Ignacio "Nacho" González: Racing ha tenido buenos arqueros en los últimos años. Gustavo Campagnuolo, "Chino" Saja (los campeones que vi), Carlos "lechuga" Roa, Walter "cubito" Cáceres (?). Pero creo que Nacho es el mejor arquero que vi. Con personalidad, de tapadas espectaculares, líder. Y le agregó un plus hacia el final de la carrera: un excelso pateador de penales (en una época donde no se animaban tanto). Mereció un título

4- Jorge "Coco" Reynoso: en un puesto en el que nunca abundaron los cracks, el "coco" fue el mejor. Lateral con llegada, personalidad, capacidad de moverse dignamente (?) por las dos bandas, firme en la marca sin tirar nunca una de más. Prolijito (?).

2- Gustavo Costas: referente en una época difícil. Líder nato, carismático, tiempista. Soportó el descenso, obtuvo el ascenso y la Supercopa del 88, último título internacional del club. Gustavo Costas representa como pocos el sentido de pertenencia y amor por Racing. Más allá de la cuestión sentimental y de su aspecto desgarbado (?), era un crack. Merecen mención en este puesto "cachito" Borelli, Loeschbor y Lollo.

6- Claudio Úbeda: cambió puteadas por aplausos. Jugador polémico, temperamental, rústico y sin elegancia, pero con una presencia tremenda. Líder indiscutido del Racing de Mostaza, capitán durante veinte mil (?) partidos. Mucho juego aéreo, pierna fuerte y revoleo constante, como debe ser un central de equipo grande. Lo debo haber puteado varias veces, lo ovacioné muchas más... 

3- Gerardo Bedoya: una zurda exquisita. Pierna fuerte y talento colombiano en la misma dosis. Dos goles claves en la patriada épica del 2001: 1) picada deliciosa en la goleada a San Lorenzo a un joven "chino" Saja. 2) bombazo soberbio sobre la campana (?) a River que prácticamente selló el título. Acá no hay discusiones. Además, dicen, la mujer estaba buenísima era muy bella...

8- Claudio Marini: el "cabezón" es otro de los batalladores de los 90. Mucho ida vuelta sobre la banda derecha, pierna fuerte y corazón. No desparramaba lujo pero le ponía muchas ganas (?)

5- Fernando "teté" Quiroz: en un puesto con abundancia de líderes, "teté" es el elegido por sobre el "polaco" Bastía, Pablo Michelini o incluso el más reciente Luciano Aued. Todos cracks. Pero Quiroz les saca una cabeza, para quien escribe (?), por su elegancia, calidad, ubicación, prestancia. Símbolo en momentos bravos. Un fenómeno que merecía otra despedida

11- Néstor Adrián De Vicente: zurdo de una elegancia exquisita, la rompió toda en ese Racing de los 90 que siempre era protagonista. Clave en la goleada histórica en la Bombonera. Volante con mucha llegada, gran pegada y mucho sacrificio. Otro que sin dudas mereció un título

10- Rubén "mago" Capria: de galera y bastón siempre. Una zurda deliciosa. Tiro libre cerca del área, sabíamos que era medio gol. Año 95, visitando a un Boca puntero y plagado de estrellas (entre otros, un tal Diego Maradona) y el mago se puso el traje y fue más Maradona que Diego. Tres goles para un 6 a 4 histórico. Se lo tildó de "pecho frío" más de una vez, como suele pasar con los habilidosos. Pero el mago jugaba y hacía jugar, una delicia para los ojos. Mención para otros que quedaron afuera en un puesto difícil: el "loco" Dalla Líbera, Gio Moreno, "pepe" Chatruc" y el "melli" Romero.

9- Lisandro "licha" López: complicado descartar en el rubro delanteros: "turco" García, "piojo" López, Teo Gutiérrez, Gustavo Bou... Por suerte me tocó ver grandes delanteros que la rompieron en la acadé. Pero "licha" está un escalón más arriba. Salido del club, en sus dos etapas no paró de romperla. Grandes actuaciones en los clásicos, sobre todo en el útlimo haciendo un gol de chilena en el último suspiro (?) que hizo callar a la obra en construcción un estadio entero. Rápido, goleador, inteligente. Sólo le falta el título para dejar su nombre en la historia grande del club. Paciencia que ya viene...

22- Diego Alberto Milito: el máximo ídolo de la historia contemporánea, el mejor delantero que vi con la celeste y blanca sin dudas. Único de la lista con dos títulos, ya sobresalía en aquel 2001 por su elegancia y timing en el área. Su vuelta le cambió la cabeza al hincha: a través de un positivismo extremo, llevó a un equipo que peleaba por no descender a salir campeón de vuelta y jugar dos años seguidos la Libertadores. A los 36 años sigue siendo determinante cada vez que la toca. Un técnico adentro de la cancha, además. Gigante! Diego Alberto Milito representa como nadie el amor por los colores y sin dudas está entre los más grandes de toda la historia.

Éste el mejor Racing que puedo armar. Traté de ser lo más objetivo posible (?) en la elección sin que me ganara el cuore. Seguramente me quedó alguno afuera y más de uno entró porque se me cantó el orto por razones que no son estrictamente futbolísticas. Porque una historia tan grande implica decisiones grandes...

jueves, 14 de abril de 2016

Uno x uno vs Boca

Saja (6): Los últimos dos partidos con el buzo verde, para el olvido, así que lo cambió. Bastante maraca llamativo el nuevo. Bien en los pocos centros, no le patearon nunca, cero responsabilidad en el gol. 

Pillud (7): El mejor partido en años. Tiempista como en sus comienzos (?), tuvo dos o tres cierres certeros. No lo desbordaron nunca y es noticia.
Sánchez (6): Bien de arriba, sin demasiado trabajo por abajo. Buena dupla con Grimi
Grimi (6): Encontró el puesto (?). Firme en la marca, sin presiones para pasar al ataque y meter esos centros de mierda punzantes. La mala: revolea todo lo que se le cruza, a veces sin apuro del rival (bue, jugando de lateral también lo hace)
Voboril (5): Poco y nada en ataque, cumplió en defensa. El gol viene por su lado. Le pegó feo Gago y no se la devolvió (?).

Videla (6): Debió irse expulsado a los 15 segundos (!) por un patadón. Buen primer tiempo con el quite y distribución de siempre. Se lo notó cansado en el segundo cuando ellos se vinieron. Es bueno que siga sumando minutos
Aued (7): El mejor de Racing. Criterioso con la pelota, siempre el primer pase correcto y rueda de auxilio en el marca. Fundamental en este equipo.
Romero (7): Lagunero. Aporta claridad pero a veces abusa de su habilidad y tira una de más perdiendo la pelota en lugares clave. Si mejora eso, destino europeo. En mi equipo juega siempre

López (6): Lo mató el planteo. Solidario en la marca, sin resto para adelante. No es su posición y se lo desgasta al pedo sin sentido. Tiene que jugar siempre, pero cerca del área (donde más sabe).
Bou (5): Flojo. Se lo nota bajo todavía por la lesión. Así y todo cuando encara deja el surco. Los goleadores también deben jugar siempre.
Milito (5): No le llegó una limpia. Cuando se la das al pie, la devuelve siempre redonda. El esquema de ayer tampoco lo favorece. 

Manta corta

El planteo hacía prever que salíamos a comernos la cancha. Otra vez el tridente arriba (sólo una ilusión) y Romerito de enganche. Todo a la parrilla. Pero Boca no es Deportivo Cali y nosotros tampoco salimos a llevarlos por delante como sí lo hicimos con Cali.

Decía que lo del tridente fue sólo una ilusión porque desgastarlo al Licha por la banda izquierda para que termine corriendo al 4 rival no es ser ofensivo. Contra Cali funcionó porque la tuvimos siempre nosotros, pero anoche fue otra historia. Con el diario del Jueves (?), todos estamos de acuerdo que era Acuña por izquierda, Romero de enganche y dos arriba, pero si se ganaba ayer dirían que Sava encontró el sistema. Gente  de mierda difícil el hincha de fútbol...

Sin deslumbrar ni mucho menos, en el primer tiempo estuvimos tranquilos. El tándem Aued - Videla recuperó todo y entregó criterioso; Romerito alternó buenas bochas profundas con lujos intrascendentes, pero siempre aportando más claridad que el resto; la dupla central, bienvenido hallazgo de pedo con cierta fortuna ante la lesión de Víttor, mostró en estos dos partidos una solidez que no veíamos desde los tiempos del Mariscal Lollo, más allá del revoleo innecesario y constante de Grimi. No pateamos al arco, tampoco nos llegaron. Un embole, pero el punto no venía del todo mal.

Ya en el segundo ellos comenzaron a manejar más la pelota a partir de Gago y Lodeiro y los nuestros comenzaron a sentir la seguidilla de batallas. Sobre todo el león que todavía no está al 100 %. El tridente de arriba no la tocaba: Bou impreciso, a Milito no le llegaba una redonda y Licha llegaba sin aire luego de tanto ir-y-venir. Sava demoró en el cambio (como le viene pasando seguido). Parecía un 0 a 0 hasta que llegó el gol de ellos, de la nada.

Este Racing de Sava pasa del palo por palo y la arritmia futbolística (?) constante a la anemia más gris, sin juego ni rebeldía ni amor propio. Va de la verticalidad goleadora a la falta de protagonismo más deslucida. La famosa manta corta? Puede ser, una historia más vieja que el fútbol. Lo cierto es que Racing tiene mucho recambio de mitad para adelante, tal vez más que cualquier otro equipo del fútbol argentino. También es cierto que es mejor que estas cosas pasen ahora y no más adelante. A mirar atentos a otros y ponerle pilas a la calculadora (?), porque ésto también es Racing, viejo...