Cuando parecía estar totalmente desterrado, el Racing pre Milito volvió. Otro Técnico que se retira antes de lo esperado. Sólo seis meses de trabajo que, encadenado con el "proceso Sava", dan como resultado un derrotero que tiene más que ver con el Racing de antaño que con el positivismo pregonado desde 2014.
Ricardo Zielinski dejó de ser el Técnico de Racing. Renunció (lo renunciaron) luego de caer 1 a 0 ante Unión en lo que fue la tercera derrota al hilo. Si bien el Ruso no eligió los refuerzos para este semestre ni realizó pretemporada, lo demostrado por su Racing (?) en la temporada fue un desastre por demás flojo. En eso estamos todos de acuerdo. De andar irregular en el torneo local y con una temprana eliminación de la Copa Argentina, sólo el triunfo contundente en el clásico apareció como un espejismo del Racing que se pretendía ver.
Lo cierto es que Zielinski nunca encontró el equipo, los famosos 11 de memoria (aunque jugaran casi siempre los mismos). Es cierto, Racing tiene un plantel corto y con olor a varios ciclos cumplidos, sumado al bajo rendimiento de unos cuantos. Pero desde el rincón del DT (?) solo se pudo ver planteos mezquinos, cambios inentendibles y poca muñeca (?) para torcer la situación. Todo lo contrario a lo demostrado por el Ruso en Belgrano.
La ensalada rusa nos dejó con gusto a poco. Nunca le encontró la vuelta y murió con la suya. Los refuerzos (Candia, Guisao, Ortiz) casi ni jugaron mientras se mantuvo en cancha a otros que dieron lástima que claramente están bajos (Aued, Sánchez, Insúa, Víttor). El resultado es lógico: Racing le ganó a los rivales más flojos en un torneo con muchos equipos flojos y perdió o empató con los superiores.
Empieza la conocida catarata de nombres: Coudet, Costas, la vuelta de Cocca, Gabriel Milito (?). Esta Comisión Directiva, floja en la elección de Técnicos y refuerzos, debe resolver ambos temas en tiempo récord. La puntería en los refuerzos debe ser de francotirador (?). Se viene un año con competencia internacional y no se puede desaprovechar. A dar vuelta la página y por una vez, por el amor de Diego Alberto, hacer las cosas bien.
