El escenario era el ideal: de local, después de haber ganado bien en una cancha brava, casi todos los de arriba habían arrugado perdido puntos. Todo hacía prever la consolidación de la "rusoneta", encadenar un par de triunfos y entrar en la conversación. Un espejismo más grande que el Cilindro.
Otra vez en ventaja casi desde el vestuario, gracias al anticipo ofensivo (?) de un muy recuperado chino Víttor (junto con Gastón Díaz, las dos grandes noticias hasta acá). Luego, con la tranquilidad que te da el 1 a 0, defenderte con la pelota y que el otro haga el gasto es la que va (?). No pasó. No llegamos nunca más. No le generamos una situación clara en noventa y pico de minutos a Defensa y Justicia (!).
Ellos siguieron siempre en su libreto: tenencia, circulación, juego asociado. Defensa es un equipo con poca prensa pero juega bien. La tienen casi siempre. El tema es que si entregás la tenencia pero cuando recuperás buscás contraatacar la cosa puede andar, pero si recuperás y la volvés a perder a los 20 segundos, todo se vuelve un monólogo. Y el que juega es siempre el mismo, el otro sólo se defiende. Así fue más de medio partido hasta el (merecido) gol de ellos. Nunca intentamos jugar, más allá de la arremetida frenética (?) del final.
Muy flojo el doble 5 (inentendible que no tenga minutos el pulpito González), bajísimo Romero, irreconocible Bou, voluntarioso Lautaro pero no le llegó una redonda. Mal el ruso en los cambios, triple cinco contra Barcelona Defensa de local? (!). Más allá de los pobres desempeños individuales, no hubo tres pases seguidos intento de juego. Nunca. Equipo voluntarioso en la marca, como en San juan, deslucido en la elaboración, mucho más que en San Juan.
El torneo es larguísimo y es necesario bajar la ansiedad, aunque la sensación que queda es que se perdieron dos puntos (aunque no nos quedamos sin nada porque Orión sacó dos de crack). Dejar laburar, por una vez en la vida... Ah, los que silbaron al final se equivocaron de cancha, es 200 metros más allá

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