Crónicas escritas desde el Cilindro mágico de Avellaneda. Más precisamente desde la popular local, detrás del arco donde le vi hacer un gol con el pecho a un tal Diego Milito, otro en contra a Ramiro Funes Mori que valió un campeonato y atajar un penal a Agustín Pelletieri

jueves, 21 de abril de 2016

Estuvimos a la altura

Parecía poco menos que una quimera: sólo dos goles nos separaban de la eliminación (en un grupo flojo), jugábamos en la impenetrable (?) altura y todos los fantasmas del viejo Racing volvían, en forma de falta de oxígeno. Ésta vez el "colo" Sava, muy criticado (por demás, para mi gusto) en el último tiempo, metió un planteo casi perfecto: nada de palo por palo, dos líneas de cuatro, carrileros tapando a los laterales de ellos, Romerito de enganche para que la tenga y Licha arriba para que haga lo que pueda. Cada uno jugando en su puesto, nada de inventos. Y pelearlas todas como si nos sobrara aire (?).

Hasta los 25 del primer tiempo miré más veces el reloj que la repe de la chilena de Licha contra los vecinos. A ellos no se les caía una idea, es cierto, pero de tanto ir... Centros desde todos los wines (?) que nuestra defensa esta vez controló casi sin sobresaltos. Bien los centrales cabeceando todo entre las nubes sin mandarse cagadas. Enormes Aued, Acuña y Videla que entendieron todo: toque corto y de prima, no correr mucho sino correr bien y mucha entrega. Licha adelante, vivísimo para buscar la falta, aguantarla, manejar los tiempos. El que no anduvo, empecinado en esa de más que en el llano le sale pero allá le comió las piernas enseguida, fue Romero. Puede fallar.

Si bien casi ni veíamos el buzo del arquero rival de tan lejos que nos quedaba el otro arco, daba la sensación que si nos animábamos lo ganábamos. Una tenía que quedar. Rápido esta vez el "colo" con los cambios. Roger y Noir adentro, a darle aire al equipo con dos rapiditos. Y en eso, cuando estábamos tranquilos (?), llegó el momento Racing de siempre: golazo de tijera de ellos, de ojete de la nada. Y por delante 20 interminables minutos. Hablame de fantasmas...

Lejos de meternos en nuestro arco salimos a poner la jeta, nos paramos diez metros más adelante y se vio el mejor tramo de Racing en el partido. Por suerte llegó rápido el empate y tuvimos alguna más que pudo terminar adentro. Los últimos 10 estuvieron demás, contra todos los pronósticos. Conmovedora muestra de carácter del equipo en tierra hostil.

Estuvimos a la altura. A este Racing puede no sobrarle nada, pero está claro que tenés que vaciar el cargador cuando está en el piso para liquidarlo. Empieza otra copa, la verdadera copa. Ahora es a todo o nada y un error te deja con las manos vacías. Que venga el que tenga que venir, los grandes no elegimos. Con todo y contra todos, como siempre...

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