Crónicas escritas desde el Cilindro mágico de Avellaneda. Más precisamente desde la popular local, detrás del arco donde le vi hacer un gol con el pecho a un tal Diego Milito, otro en contra a Ramiro Funes Mori que valió un campeonato y atajar un penal a Agustín Pelletieri

lunes, 22 de mayo de 2017

Olor a fin de ciclo

Y Racing volvió a echar manos a viejos hábitos que parecían olvidados. Desde el inicio de la segunda parte de la gestión Cocca, cosechamos una seguidilla de victorias que nos llevaron a creer en el sueño copero y hasta en el campeonato, más por unos cuantos resultados favorables producto de una delantera letal que por un funcionamiento colectivo aceitado. Porque Racing hoy es eso: Acuña, Bou, Licha y Lautaro (podemos sumar al pulpito González) te liquidan, se comen cruda a cualquier defensa, pero del medio para atrás damos más ventajas que boxeador ciego (?).

Las orteadas derrotas en el clásico y en Rosario, consecuencias ambas de actuaciones flojísimas, llevan a pensar en el fin de ciclo de varios que siguen jugando más por la nostalgia de lo que fueron que por actualidad. Y en ése soltar (?), Racing debe pasar la escoba y no dejar pasar otro mercado de pases.

Empezando por el arco, Agustín Orión arrancó en desventaja en la consideración del hincha por su pasado en Boca. Claro que él ayudó comiéndose goles boludos con más de una actuación floja, nunca transmitió seguridad, nunca te ganó un partido como arquero de equipo grande. No debería seguir después de Junio. El dilema es: pagar una fortuna por un arquero del medio local o darle una chance a Musso?

Claro que la defensa lo dejó solo en más de una a Orión. Pillud y Gastón Díaz, dos campeones 2014, no llegan ni a caricatura de lo que fueron. Rendimientos casi amateurs de ambos, Racing necesita  un 4 urgente. En cuanto a los centrales, ni Víttor ni Torsiglieri ni Barbieri. Ninguno de los 3 es central de equipo grande. Pierden por arriba, por abajo, hacen faltas innecesarias, le miran la espalda a los delanteros... Acá hay que poner la tagui (?) y traer jerarquía. En serio. El costado izquierdo parece el más cubierto con la vuelta de la lesión de Grimi y el regreso de Voboril. Afuera Díaz, Álvarez, Insúa, Pillud, Torsiglieri

El medio: Racing necesita un 8 hace siglos (?), por ahí habría que empezar. Videla los ve pasar a todos lamentablemente nunca pudo volver a su nivel (gracias por todo pero ya tuvimos paciencia de sobra), Cerro jamás se pudo acentar y Aued necesita al lado un 5 de quite, un Videla 2014. Ahí hay que reforzar. Pulpito González y Acuña demostraron que están a la altura y de hecho desde ahí sale el poco fútbol actual de Racing. Mansilla es un recambio interesante. Vuelve Oroz de Chacarita también. Afuera Videla, Rosales, Cerro y Meli  

Arriba no parece haber problemas: Licha - Bou - Lautaro. Sumado a Cuadra como recambio, de no vender nada en este sector no habría que gastar. 

Así las cosas, Racing debe salir a comprar medio equipo. O más. Si se quiere enderezar este barco, hay que salir a buscar en serio y no como en los últimos mercados que abusamos de la mesa de saldos (?). Dejamos pasar un campeonato que estaba para pelearlo o, aunque sea, clasificar a la Libertadores, no puede volver a pasar. No podemos volver a caer en viejos vicios...

viernes, 21 de abril de 2017

Lautaro, el distinto

No la tenía para nada fácil Lautaro Martínez: reemplazar a Lisandro López, símbolo indiscutible de este Racing, en un equipo que venía de un año de pobre para abajo, recambio de Técnicos mediante. No era el escenario ideal para que un pibe de 19 años comience a dar sus primeros pasos en Primera. La llegada de Diego Cocca dio un giro de 360º a la historia: pidió expresamente que no lo vendieran, que iba a tener lugar.

Le vino bien el rodaje en el Sub 20, donde sus goles le terminaron dando a la Argentina el pase agónico al Mundial. Goleador y figura, ya se veían ciertas características que los que lo veíamos en Reserva y los pocos minutos que tenía en Primera ya notábamos: rápido, potente, vivo para moverse.

Este 2017 lo encuentra ya como una realidad. Determinante en esa dupla letal que conforma con Gustavo Bou en esta seguidilla de triunfos de la academia. Además de goleador, y sin miedo a exagerar, Lautaro tiene movimientos de crack: se genera sus propios espacios, maneja ambos perfiles, aguanta de espaldas al arco, asiste. Es raro ver un pibe con menos de un campeonato en Primera tan aplomado y dejando en ridículo a defensores rivales tan seguido.

Pero Lautaro es un distinto afuera de la cancha también. Le pidió a su representante tener un nutricionista, no toma gaseosa ni consume grasas. Quienes lo tuvieron en inferiores cuentan que cuida el físico hasta en el más mínimo detalle. Tampoco lo desbordan los flashes, antes que irse a Europa prefiere ganar la Libertadores con Racing, dice.

Empiezan a llegar las ofertas millonarias del viejo continente por este bahiense que recién empezamos a disfrutar. Y llegarán muchas más si sigue así. Ojalá se le cumpla el sueño de ganar la copa acá, después se verá, parece no tener techo...

domingo, 26 de marzo de 2017

Feliz cumple

Pasaban los minutos y parecía que repetíamos la película de la semana pasada en Córdoba: la de generar y desperdiciar situaciones una y otra vez, la de perder el partido de los momentos, la de ver cómo te embocan en la primera que te llegan. Otra vez un Racing dominante y con buenas intenciones que no podía plasmar en la red (?) lo generado.

Le sobró un volante al planteo de Cocca en l primer tiempo (Meli) y le faltó profundidad ante un rival que literalmente no cruzó la mitad de cancha. Así y todo el arquerito de ellos cada vez se volvía más figura, más por acumulación que por alguna atajada espectacular.

En el segundo, nos fuimos desinflando de a poco hasta que ¡zas!, lo que casi todos esperábamos, el gol de ellos cuando Orión prácticamente no había estrenado los guantes (?)

A partir de ahí fue todo desorden. Fuimos y fuimos empujados vaya uno a saber por qué fuerza. Todo era desesperación. Pero el Dr. Cocca y su mística siguieron empujando. Sí, me animo a hablar de mística en un equipo que puede no jugar bien pero tiene un amor propio grande como el Cilindro

Empate merecido y por qué no? Lo ganamos Racing y festejamos los 114 a lo grande? Tremendo Bou, gigante. Venía jugando un partido de 5 puntos hasta que se cargo todo al hombro en los últimos 15. Jugada Diegoalberteana para darlo vuelta cuando ya no quedaba nada

Feliz cumple acadé! A festejar



martes, 24 de enero de 2017

Romance de verano

Un déjà vu del 2014. Eso fue Racing ayer. A Diego Cocca le bastó un partido y medio y un puñado de entrenamientos para demostrar que sus cualidades como DT de un grande, gestadas hace dos años y medio, están intactas. Firmeza atrás, orden, solidaridad, salidadsrápidas y contundencia. Sin fórmulas ni pociones mágicas (?), todo laboratorio Cocca y asociados.

Ellos arrancaron mejor, más metidos, ganando las divididas. Nos costó 15 empezar a bailarlos meternos en partido. Hasta que llegó el cambio de frente de Bou, bajada magistral de Lisandro y fierrazo de Díaz. Tres toques, gol de potrero. Mérito de Cocca recuperar a Gastón ahí, de 8 con llegada cuando ataca, de 4 bis cuando defiende para dar equilibrio.

A partir de ahí crecimos y nos soltamos. El segundo fue otra muestra de pragmatismo: recuperación rápida, velocidad, apertura a Acuña y volante que llega por el centro a definir. Bienvenido. Varios jugadores parecen mostrar vestigios (?) de recuperación desde las ganas: Aued, Bou, Víttor, Videla...

Tal vez Racing no fue tan superior como marca el resultado. Lo cierto es que lo pasó por arriba ganó bien, se mostró solidario en la recuperación, rápido en la transición y letal adelante. Firmes los centrales, bien el doble cinco recuperando mucho y dando el primer pase, Gastón Díaz cumplió hasta que se fundió y picantes los de arriba. Sin refuerzos, este Racing parece ya reforazado (desde lo anímico).

Párrafo aparte para el tercero. Otro gol de protrero, exquisito pase de pancho Cerro y fierrazo de volea de Brian Fernández. Todo a dos toques, velocidad y precisión. Merecido para el pibe que se quedó a pelearla, perfil bajo y mucho laburo. Talento le sobra, ojalá lo sepa aprovechar. 

Mostró credenciales intactas Diego Martín Cocca. Se viene un año con doble competencia, refuerzos mediante, se puede ser protagonista. Por lo pronto, dice el DT que prefiere ganar los clásicos...

lunes, 19 de diciembre de 2016

Ensalada Rusa

Cuando parecía estar totalmente desterrado, el Racing pre Milito volvió. Otro Técnico que se retira antes de lo esperado. Sólo seis meses de trabajo que, encadenado con el "proceso Sava", dan como resultado un derrotero que tiene más que ver con el Racing de antaño que con el positivismo pregonado desde 2014.

Ricardo Zielinski dejó de ser el Técnico de Racing. Renunció (lo renunciaron) luego de caer 1 a 0 ante Unión en lo que fue la tercera derrota al hilo. Si bien el Ruso no eligió los refuerzos para este semestre ni realizó pretemporada, lo demostrado por su Racing (?) en la temporada fue un desastre por demás flojo. En eso estamos todos de acuerdo. De andar irregular en el torneo local y con una temprana eliminación de la Copa Argentina, sólo el triunfo contundente en el clásico apareció como un espejismo del Racing que se pretendía ver.

Lo cierto es que Zielinski nunca encontró el equipo, los famosos 11 de memoria (aunque jugaran casi siempre los mismos). Es cierto, Racing tiene un plantel corto y con olor a varios ciclos cumplidos, sumado al bajo rendimiento de unos cuantos. Pero desde el rincón del DT (?) solo se pudo ver planteos mezquinos, cambios inentendibles y poca muñeca (?) para torcer la situación. Todo lo contrario a lo demostrado por el Ruso en Belgrano. 

La ensalada rusa nos dejó con gusto a poco. Nunca le encontró la vuelta y murió con la suya. Los refuerzos (Candia, Guisao, Ortiz) casi ni jugaron mientras se mantuvo en cancha a otros que dieron lástima que claramente están bajos (Aued, Sánchez, Insúa, Víttor). El resultado es lógico: Racing le ganó a los rivales más flojos en un torneo con muchos equipos flojos y perdió o empató con los superiores. 

Empieza la conocida catarata de nombres: Coudet, Costas, la vuelta de Cocca, Gabriel Milito (?). Esta Comisión Directiva, floja en la elección de Técnicos y refuerzos, debe resolver ambos temas en tiempo récord. La puntería en los refuerzos debe ser de francotirador (?). Se viene un año con competencia internacional y no se puede desaprovechar. A dar vuelta la página y por una vez, por el amor de Diego Alberto, hacer las cosas bien.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Baile

Parafraseando la máxima bilardista los clásicos no se juegan, se ganan. Obviamente ésto es una exageración que tiene más que ver con la actitud que con el dogma en sí. Para ganar (casi) siempre  hay que jugar mejor que el rival, si no es difícil. Pero desde las ganas también se puede empezar a ganar un clásico y a partir de ahí soltarse y jugar.

Ayer Racing le comió el hígado a Independiente desde el minuto cero. Presionando, gananado las divididas, yendo a todas, empujando. Sin demasiada profundidad, es cierto, pero había un solo equipo en la cancha. Los primeros 30 fueron un monólogo. Las segundas pelotas, claves en todo parrido cerrado, fueton siempre nuestras. Y cuando la intensidad tuvo una meseta lógica, Licha se encargó de sacar ese misil de la nada y adentro. Justicia en el resultado, justicia para Lisandro que hacía un tiempo no se le daba.

Clave la presión alta para no dejarlos jugar cómodos y sacarlos de libreto. Licha y Bou corriendo a todos, el doble 5 con un timing perfecto para salir uno y quedarse el otro cerca de los centrales, Romero y Acuña clausurando las bandas. Nobleza obliga, lectura perfecta del Ruso. Así llegó el segundo, presión alta de Aued sobre Ortiz, Licha a Bou y adentro. Lo gritó con el alma la pantera, lo merecía.

Vivo Licha en el penal del tercero. Todo de él para redondear una goleada sin atenuantes. Quedó tiempo para el "ole ole", ovacionarlo a Lisandro y florearse un poco como hace rato no pasaba.

Fue un baile. Puntos altísimos en Licha, Bou, Acuña, pulpo González, Aued, Pillud... pero por sobre todo Racing fue un equipo: compacto, solidario, corto, vertical y letal. Lo dicho, los clásicos se ganan con el alma, pero también se juegan. Y Racing lo jugó. Vaya que lo jugó

lunes, 14 de noviembre de 2016

Gracias Diego!

Ahora sí, se terminó. Las despedidas son esos dolores dulces. Nos dimos la última función que tanto vos como nosotros merecíamos. No estamos acostumbrados a despedir ídolos, es cierto. Por eso mismo fue tan especial. Teníamos que aplaudirte, mimarte, abrazarte. Porque vos, Diego Alberto Milito, sos el máximo ídolo de Racing de los últimos 30 años. Qué menos?

Poco importa el partido, los goles, la exigencia de los rivales. Todo era una excusa y lo sabíamos. La idea era acariciarle el alma (una vez más) al tipo que nos cambió la cabeza. Y viceversa. Ya no somos el mismo club. Y todo gracias vos. A vos y sólo a vos.

Te vi por primera vez allá por 1999, cuando debutabas con ese andar elegante, gambeta corta indescifrable y cierta falta de gol. Prometías, aunque en Racing sabemos de promesas frustradas. Obviamente no sabíamos todo lo que vendría, no éramos conscientes, no calculábamos semejante historia de amor.

Ese joven estético, elegante, siempre erguido parecía que nunca transpiraba. Todo lo hacía sin perder la clase. Incluso en las divididas salía sin roce alguno, evitaba el choque aún cuando era fisiológicamente imposible. El tipo iba en carrera a toda velocidad y al llegar al área, donde todos se apuran y se la sacan de encima, él se tomaba un segundo más y ¡Tuc!, enganchaba haciendo pasar de largo a todos: rivales, compañeros, nuestra mirada en la tribuna. A todos!

Los años en Europa te volvieron un jugador más completo. A esa habilidad innata le agregaste gol, panorama, toque de primera. Te volviste más cerebral. Todos festejamos como propia esa Champions 2010, cuando bailaste a un Barcelona repleto de figuras y en la final la rompiste toda, la dejaste chiquita ante el Bayern. El mundo se rendía a tus pies. Y sabíamos que eras nuestro, que pronto volverías. Siempre dijiste que querías volver, que querías terminar tu carrera acá, con nosotros, con la gente que te vio nacer. Incluso cuando mirabas a todo el mundo futbolístico desde arriba siempre lo dijiste.

Tenías más para perder que para ganar en ese mágico 2014. Racing atravesaba un momento complicado, vos ya no eras el joven encarador y picante del 2001. Pero los dioses no saben de medias tintas. Un partido te alcanzó para despejar dudas. Inteligente, pícaro, letal frente al arco. "Diego está intacto" le dije a un amigo ese día. Y vaya si lo estabas. Pieza fundamental de aquella patriada. La gloria volvía a Avellaneda de tu mano. 

Afuera, cuando las cosas se complicaron saliste a dar la cara. Siempre. Porque los ídolos también son eso: un tipo que sale a decir "vengan de a uno que hay espalda" porque el equipo lo necesita.

No se por qué estoy escribiendo en primera persona, nunca vas a leer ésto. Pero te siento un igual, un hincha más como yo, por eso me tomo esta licencia. Tampoco se por qué te despedimos, si sos como el tango de Troilo: alguien dijo una vez que te fuiste del barrio. Cuándo? Pero cuándo? Si siempre estás llegando...

Gracias Diego!