Crónicas escritas desde el Cilindro mágico de Avellaneda. Más precisamente desde la popular local, detrás del arco donde le vi hacer un gol con el pecho a un tal Diego Milito, otro en contra a Ramiro Funes Mori que valió un campeonato y atajar un penal a Agustín Pelletieri
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jueves, 5 de mayo de 2016

De pie, como nos acostumbraron

Siempre es difícil contextualizar una derrota, más aún cuando había depositadas muchas ilusiones. La Copa Libertadores es injusta a veces, te deja con las manos vacías a pesar de haber hecho dos partidazos en una serie. Por eso mismo también es tan seductora. Uno de los dos tiene que pasar, 180 minutos mediante, en los que un error te deja mirando todo desde afuera. La gloria o Devoto, ni más ni menos.

Pero en este punto, siempre es necesario contextualizar la derrota. Te lo digo yo, que durante mi adolescencia en los 90 me tuve que bancar gastadas desde todos los wines (?) porque hacía treinta y pico de años que no salía campeón. Yo que en esa época vi desfilar planteles mitad-de-tabla que te dejaban sin nada en las quinta fecha y Presidentes hijos de un camión cargado de putas que se choreaban hasta lo que no había. Yo que terminando esa década tuve que escuchar a una vieja chiflada que decía que Racing Club Asociación Civil había dejado de existir. Te lo digo yo que me tuve que fumar que mi club fuera gerenciado como una empresa.

Ya en los 2000 (?) tuve que ver como Racing perdía un clásico tras otro alargando una diferencia que nunca fue tal. Yo tuve que contemplar cómo la ilusión del campeonato del 2001 duraba menos que un hielo en una copa en una noche de Diciembre. Te lo digo yo que me tuve bancar la angustia de ir a pelear una promoción con matungos como Cáceres, Ávalos, Franco Sosa y Caballero. Y tuve que ver cómo, tras el blooper de Martínez Gullota y Cáceres, Bustos se enredaba todo mientras la pelota desfilaba mansa hacia el arco jugando con la resistencia de nuestros órganos vitales, escapando a centímetros del palo.

Te lo digo yo que me tocó contemplar a mi estadio ovacionando al payaso Lugüercio porque la carencia de ídolos era gigantesca. Yo tuve que ver cómo los pibes se iban jóvenes y no querían volver. Y cómo más de un crack, al que Racing le dio la primera oportunidad, se iba a otros clubes para pelear campeonatos. Me banqué no jugar la Copa Libertadores por 12 años también. Y masticar bronca a la salida del Cilindro porque nos empataban o ganaban partidos imposibles. 

Hace dos años que Racing no me deja volver a ninguno de estos padecimientos. Porque tengo un club saneado económicamente y con una dirigencia seria. Porque voy tranquilo a la cancha sabiendo que el se quiera llevar algo, nos tiene que meter tres tiros en el piso antes. Porque salí campeón y volví a jugar la Libertadores (por dos años seguidos). Porque mi equipo es protagonista en todos los torneos que juega. Porque los ídolos y referentes de antaño se desesperan por volver a este Racing.

Todo éste resurgir que ya lleva dos años tiene un principal responsable: Diego Alberto Milito. Él le cambió la cabeza al hincha de Racing. Él nos hizo creer que otro Racing es posible. Él volvió a poner a Racing en los lugares de discusión. Él supo reunir y contagiar de positivismo a otros tipos (igual de positivos) como Aued, Grimi, Saja, Videla, Bou, Licha y siguen las firmas. 

Ahora sí está contextualizada la derrota. Ayer me tocó ver a un Racing que se plantó en Brasil, una quimera hace dos añitos atrás. Vi un equipo protagonista que salió a decir "acá estoy yo", sin importarle un carajo el marco imponente, un rival con figuras europeas, ni el empate en la ida. Disfruté de un Racing que dejó todo y cayó de pie. Un equipo que vendió carísima la derrota, que mereció más sin dudas y que transmitió un orgullo ineludible.

Para todos los que salen a hacer leña del árbol caído, que en el mundo Racing hay muchos, periodistas e hinchas, que intentan desestabilizar ante el menor traspié, acá está un resumen de lo que me tocó ver y lo que me toca ahora. Construir desde acá, de eso se trata, y los éxitos llegarán por decantación. Cómo no ponerle una fichita a este plantel que nos cambió la cabeza en sólo dos años? Explicámelo (?)

jueves, 21 de abril de 2016

Estuvimos a la altura

Parecía poco menos que una quimera: sólo dos goles nos separaban de la eliminación (en un grupo flojo), jugábamos en la impenetrable (?) altura y todos los fantasmas del viejo Racing volvían, en forma de falta de oxígeno. Ésta vez el "colo" Sava, muy criticado (por demás, para mi gusto) en el último tiempo, metió un planteo casi perfecto: nada de palo por palo, dos líneas de cuatro, carrileros tapando a los laterales de ellos, Romerito de enganche para que la tenga y Licha arriba para que haga lo que pueda. Cada uno jugando en su puesto, nada de inventos. Y pelearlas todas como si nos sobrara aire (?).

Hasta los 25 del primer tiempo miré más veces el reloj que la repe de la chilena de Licha contra los vecinos. A ellos no se les caía una idea, es cierto, pero de tanto ir... Centros desde todos los wines (?) que nuestra defensa esta vez controló casi sin sobresaltos. Bien los centrales cabeceando todo entre las nubes sin mandarse cagadas. Enormes Aued, Acuña y Videla que entendieron todo: toque corto y de prima, no correr mucho sino correr bien y mucha entrega. Licha adelante, vivísimo para buscar la falta, aguantarla, manejar los tiempos. El que no anduvo, empecinado en esa de más que en el llano le sale pero allá le comió las piernas enseguida, fue Romero. Puede fallar.

Si bien casi ni veíamos el buzo del arquero rival de tan lejos que nos quedaba el otro arco, daba la sensación que si nos animábamos lo ganábamos. Una tenía que quedar. Rápido esta vez el "colo" con los cambios. Roger y Noir adentro, a darle aire al equipo con dos rapiditos. Y en eso, cuando estábamos tranquilos (?), llegó el momento Racing de siempre: golazo de tijera de ellos, de ojete de la nada. Y por delante 20 interminables minutos. Hablame de fantasmas...

Lejos de meternos en nuestro arco salimos a poner la jeta, nos paramos diez metros más adelante y se vio el mejor tramo de Racing en el partido. Por suerte llegó rápido el empate y tuvimos alguna más que pudo terminar adentro. Los últimos 10 estuvieron demás, contra todos los pronósticos. Conmovedora muestra de carácter del equipo en tierra hostil.

Estuvimos a la altura. A este Racing puede no sobrarle nada, pero está claro que tenés que vaciar el cargador cuando está en el piso para liquidarlo. Empieza otra copa, la verdadera copa. Ahora es a todo o nada y un error te deja con las manos vacías. Que venga el que tenga que venir, los grandes no elegimos. Con todo y contra todos, como siempre...

jueves, 14 de abril de 2016

Uno x uno vs Boca

Saja (6): Los últimos dos partidos con el buzo verde, para el olvido, así que lo cambió. Bastante maraca llamativo el nuevo. Bien en los pocos centros, no le patearon nunca, cero responsabilidad en el gol. 

Pillud (7): El mejor partido en años. Tiempista como en sus comienzos (?), tuvo dos o tres cierres certeros. No lo desbordaron nunca y es noticia.
Sánchez (6): Bien de arriba, sin demasiado trabajo por abajo. Buena dupla con Grimi
Grimi (6): Encontró el puesto (?). Firme en la marca, sin presiones para pasar al ataque y meter esos centros de mierda punzantes. La mala: revolea todo lo que se le cruza, a veces sin apuro del rival (bue, jugando de lateral también lo hace)
Voboril (5): Poco y nada en ataque, cumplió en defensa. El gol viene por su lado. Le pegó feo Gago y no se la devolvió (?).

Videla (6): Debió irse expulsado a los 15 segundos (!) por un patadón. Buen primer tiempo con el quite y distribución de siempre. Se lo notó cansado en el segundo cuando ellos se vinieron. Es bueno que siga sumando minutos
Aued (7): El mejor de Racing. Criterioso con la pelota, siempre el primer pase correcto y rueda de auxilio en el marca. Fundamental en este equipo.
Romero (7): Lagunero. Aporta claridad pero a veces abusa de su habilidad y tira una de más perdiendo la pelota en lugares clave. Si mejora eso, destino europeo. En mi equipo juega siempre

López (6): Lo mató el planteo. Solidario en la marca, sin resto para adelante. No es su posición y se lo desgasta al pedo sin sentido. Tiene que jugar siempre, pero cerca del área (donde más sabe).
Bou (5): Flojo. Se lo nota bajo todavía por la lesión. Así y todo cuando encara deja el surco. Los goleadores también deben jugar siempre.
Milito (5): No le llegó una limpia. Cuando se la das al pie, la devuelve siempre redonda. El esquema de ayer tampoco lo favorece. 

Manta corta

El planteo hacía prever que salíamos a comernos la cancha. Otra vez el tridente arriba (sólo una ilusión) y Romerito de enganche. Todo a la parrilla. Pero Boca no es Deportivo Cali y nosotros tampoco salimos a llevarlos por delante como sí lo hicimos con Cali.

Decía que lo del tridente fue sólo una ilusión porque desgastarlo al Licha por la banda izquierda para que termine corriendo al 4 rival no es ser ofensivo. Contra Cali funcionó porque la tuvimos siempre nosotros, pero anoche fue otra historia. Con el diario del Jueves (?), todos estamos de acuerdo que era Acuña por izquierda, Romero de enganche y dos arriba, pero si se ganaba ayer dirían que Sava encontró el sistema. Gente  de mierda difícil el hincha de fútbol...

Sin deslumbrar ni mucho menos, en el primer tiempo estuvimos tranquilos. El tándem Aued - Videla recuperó todo y entregó criterioso; Romerito alternó buenas bochas profundas con lujos intrascendentes, pero siempre aportando más claridad que el resto; la dupla central, bienvenido hallazgo de pedo con cierta fortuna ante la lesión de Víttor, mostró en estos dos partidos una solidez que no veíamos desde los tiempos del Mariscal Lollo, más allá del revoleo innecesario y constante de Grimi. No pateamos al arco, tampoco nos llegaron. Un embole, pero el punto no venía del todo mal.

Ya en el segundo ellos comenzaron a manejar más la pelota a partir de Gago y Lodeiro y los nuestros comenzaron a sentir la seguidilla de batallas. Sobre todo el león que todavía no está al 100 %. El tridente de arriba no la tocaba: Bou impreciso, a Milito no le llegaba una redonda y Licha llegaba sin aire luego de tanto ir-y-venir. Sava demoró en el cambio (como le viene pasando seguido). Parecía un 0 a 0 hasta que llegó el gol de ellos, de la nada.

Este Racing de Sava pasa del palo por palo y la arritmia futbolística (?) constante a la anemia más gris, sin juego ni rebeldía ni amor propio. Va de la verticalidad goleadora a la falta de protagonismo más deslucida. La famosa manta corta? Puede ser, una historia más vieja que el fútbol. Lo cierto es que Racing tiene mucho recambio de mitad para adelante, tal vez más que cualquier otro equipo del fútbol argentino. También es cierto que es mejor que estas cosas pasen ahora y no más adelante. A mirar atentos a otros y ponerle pilas a la calculadora (?), porque ésto también es Racing, viejo...